Tossa de Mar

Vistas a la bahía de Tossa desde el faro

Tossa de Mar es un pueblo de la Costa Brava que nos encanta y al que hemos vuelto este fin de semana. Como veis, esta semana estreno nueva sección, a la que he llamado “Un paseo por”, donde me encantará compartir con vosotros los paseos que mis chicos y yo vamos descubriendo.

A estas alturas nadie duda que la Costa Brava tiene rincones preciosos y llenos de encanto. Hay muchas opciones para pasar la tarde, tomar un baño, comer pescado fresco frente al mar e incluso dar un paseo en barco. Y Tossa de Mar las reúne todas.

 

Vistas a la muralla des de la playa de la Mar Menuda

 

Siempre que vamos a Tossa, nos dirigimos directamente a la Playa de la Mar Menuda. La encontraréis rápido porque es una de las tres playas situadas en el centro del municipio, concretamente la que está más al norte. Es una playa pequeñita, pero con mucho encanto, ya que los peñones forman unas pequeñas calas, con agua transparente y llena de peces, donde poder nadar o hacer snorkel. Si encima tenéis niños pequeños como nosotros, se lo pasarán fenomenal en las pequeñas playas que allí se forman.

 

En el mismo chiringuito de la playa se come bien. Nosotros, cuando estamos en la playa vamos a lo práctico y nos guardamos las comidas suculentas para más tarde. La verdad es que es súper práctico: puedes incluso dejar las toallas, sombrilla y demás en la playa y vigilarlo desde la mesa del chiringuito.

 No os olvidéis:  

  • ¡Los escarpines! En algunas zonas hay muchas rocas y cuesta avanzar. Pero os aseguro que, aunque sea sin gafas ni tubo, podréis ver peces de mil formas diferentes.
  • Palitos de pan, patatas fritas o derivado. Y diréis ¿para qué? Pues muy sencillo: si queréis ver alucinar a vuestros hijos, sentaos en una roca al lado del agua y llevaos munición para dar de comer a los pececitos. ¡Increíble!

  Playa de la Mar Menuda

 

Subida al recinto amurallado

Por la tarde siempre toca subida al recinto amurallado de la Vila Vella. Pasear por todo el paseo marítimo, de punta a punta, es reconfortante. A medida que te vas acercando, vas dejando atrás las construcciones más modernas para dar paso a las casas de pescadores del barrio de La Roqueta. Pero no os desviéis, primero hay que subir arriba para luego descubrir sus rincones, 😉

 

Inicio del camino que sube al faro de Tossa

 

Las vistas de la ciudad desde arriba son preciosas. A nosotros nos gusta subir de tarde, despacito, para no agobiarnos demasiado con el calor, parándonos en cada mirador a contemplar la vista y respirar el aire de mar. Este fin de semana hasta pudimos ver un nido de gaviota con dos polluelos y la madre vigilante. ¡Nil estaba emocionado!

 

Vistas al mar desde el faro

 

Llegará un momento que veréis una calle preciosa que baja, con tiendecitas y muchas flores, ¡pero todavía no bajéis! Hacedme caso y acabad de subir hasta el destino final: el Faro de Tossa de Mar, construido sobre lo que había sido el castillo, en la parte más elevada de la montaña. Es el momento de sentarnos a tomar algo fresquito y deleitarse con las mejores vistas al mar Mediterráneo. Y para ello, el bar del faro es el lugar ideal.

 

Entrada al faro de Tossa

Vistas desde el faro

Vistas desde el faro de Tossa

 

Mi secreto:

Si queréis mejorar la experiencia, os recomiendo que esperéis a que esté libre la última mesa, la que está justo en el extremo opuesto a la entrada. Tendréis la sensación de estar en la proa de un barco, con el mar a vuestros pies. Y si encima elegís uno de los cócteles de la carta (también tienen zumos y helados para los niños) y lo acompañáis de alguna de sus tapas, a modo de merienda, no os querréis marchar.

 

Vistas desde el faro de Tossa

Aviso para navegantes:
  • Los amantes de la fotografía, venid con las baterías bien cargadas. El lugar es idílico y hay mil recodos para fotografiar.
  • Las calles son empedradas, pero nosotros siempre subimos con el carrito (tipo MacLaren) por si acaso. Nil a veces se cansa y si no mi marido se deja la espalda subiéndolo a cuestas. No es lo más práctico del mundo, pero se puede.
  • Hay un tren turístico que sube hasta el Faro desde el paseo marítimo. Yo os recomiendo la subida a pie, ir parando, hacer fotos… pero si los niños son muy pequeños o están muy cansados es una buena opción.

 

Vistas desde el faro de Tossa

 

Bajando hacia el barrio de pescadores

Ahora que ya habéis descansado, toca seguir nuestro recorrido. Justo al salir del faro, en la primera curva, si os fijáis a mano izquierda abajo, podréis la Playa del Codolar, otra de las playas del municipio.

Y ahora sí, cuando lleguéis a la calle empedrada y llena de flores, ya podéis adentraros.

 

 

Os aviso que esta calle es uno de los puntos más fotografiados (aunque la luz de la tarde no sea la mejor). No dejéis de entrar en todas las tiendas que encontréis. A mí, ésta me tiene el corazón robado.

 

Tienda bonita de la Vila Vella

Al final de la calle, en una pequeña plaza, veréis un agujero en la muralla. No tengáis miedo y traspasadlo, las vistas des de la otra parte del muro son impresionantes.

 

Un agujero en la muralla con vistas a la playa del Codolar de Tossa

 

Y, poco a poco, andaréis por las callejuelas que conforman el interior de la Vila Vella, un espacio encantador que, en el momento de su máximo esplendor (s. XV), integraba unas ochenta casas, muchas de las cuales aprovecharon el muro de la muralla como pared de fondo.

Si todavía os quedan fuerzas al salir de las murallas, podéis dar una vuelta por el barrio típico de pescadores, la Roqueta. Calles estrechas llenas de vida, tiendas con encanto, bares, restaurantes y hasta la pequeña capilla de la Virgen de los Socorros, que llama la atención entre los edificios blancos y el bullicio de la gente.

Mis recomendaciones:
  • Mi restaurante favorito es Sa Muralla, que encontraréis justo salir de la zona amurallada. Su paella de marisco es la mejor que he comido en mucho tiempo. También son deliciosos los mejillones de roca al vapor y los calamares a la romana.

 

Restaurante La Muralla

 

  • Si os apetece un helado, un batido o un granizado de frutas naturales vuestro sitio es Frutti, unos metros más abajo del restaurante. ¡Son buenísimos!
  • Perdeos por las calles empedradas, sin rumbo, y seguro que encontraréis algún rincón único 😉

Para terminar la ruta

Seguramente ya se os haya hecho de noche. De vuelta al coche, deteneos delante de la fachada marítima del barrio de pescadores, con edificios singulares como la Casa Sans, de estilo modernista y colonial.

Y poco a poco, deshaced el camino que os lleve de vuelta a la playa de la Mar Menuda (nosotros solemos aparcar siempre en esta zona porque es más fácil que en el centro). La vista de la ciudad amurallada iluminada se os quedará grabada a la retina.

 

Vista nocturna de Tossa de Mar

 

Si es vuestra primera vez y preferís una visita guiada por la ciudad podéis probar en Tossa Tour Experience. Yo no lo he probado, pero creo que la próxima vez me apuntaré porque he leído muchas curiosidades sobre Tossa que desconocía. Por ejemplo, ¿sabíais que Ava Gardner grabó una película en Tossa? 😲

 

Y hasta aquí nuestro paseo de hoy. Espero haberos animado a visitar Tossa de Mar, este bonito pueblo costero de la Costa Brava. Contadme, ¿habéis estado en Tossa? ¿Tenéis alguna recomendación que darme? ¿Qué os pareció?

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2 Replies to “Tossa de Mar”

  1. Doncs hi haurem d’anar, no?? 😉

    1. blogsandroses dice:

      Si, és súper recomanable, encara que sigui una escapada d’un dia! 😉 Gràcies Carol!!

Los comentarios están cerrados.