Ana M. Meana, la bloguera tímida

Ana M. Meana, autora de Parte de mi Norte

Para mí, una #historiabonita es la que hay detrás de cualquier proyecto, blog o marca, grande, pequeña o mediana, con más o menos seguidores, pero, sobre todo, la que requiere toneladas de ilusión y esfuerzo. La que os traigo hoy me hace especial ilusión, porqué es la primera (de muchas, espero) escrita directamente por su protagonista.

Lo mejor que me está dando este blog es, sin duda, conocer a gente extraordinaria y colaborar con ella, haciendo que cada día me emocione más con este proyecto. La primera de estas colaboraciones no podía ser otra que la de mi querida Ana M. Meana (Ani, para mí, y yo Rous, para ella, para que luego digan que el mundo digital es demasiado frío para hacer amistades).

 

Logo de PDMN

 

Ana M. Meana es la artífice de uno de mis blogs favoritos, Parte de mi norte, una ventana al mundo para esta gijonesa de pies a cabeza, creativa, ordenada y tímida. En su blog, encontraréis pistas de decoración y de moda, recetas, DIY, viajes y sus famosos Flechazos mensuales (¡no os los perdáis!). PDMN tiene, además, dos cosas que aprecio como lectora y como bloguera (mejor dicho, intento de bloguera, 😊 ):

  • Ritmo: la planificación y la perseverancia son las armas de Ana. Llegue derrapando o sobrada, nunca falla al compromiso de publicar un post. Y esto el lector lo agradece.
  • Estilo: su manera de escribir y sus fotografías tan cuidadas (casi todas propias) hacen de PDMN un blog del que quieres repetir. En resumen, ¡engancha!

Así que os dejo con su #historiabonita, que a mí tanto me ha gustado. Descubriréis cómo vence Ana su timidez a través de un espacio de creación y buen gusto. Y no os perdáis sus recomendaciones al final del post si tenéis previsto visitar Gijón en breve 😉.

 

San Lorenzo - Gijón
San Lorenzo – Gijón

 

Me llamo Ana y soy de Gijón. Vivo en Gijón y siempre he vivido aquí (excepto 6 meses de mi vida que pasé en Madrid). Y estoy completamente enamorada de mi ciudad. Aseguraré a cualquiera que me pregunte que es el mejor lugar en el mundo.

Siempre tuve claro qué quería estudiar (o al menos en qué Facultad quería hacerlo, en la de Ciencias de la Información de la U.C.M.), así que hinqué bien los codos para conseguir la (alta) nota que necesitaba y después de la P.A.U. me fui a Madrid a estudiar Comunicación Audiovisual.

Sin embargo, las cosas no siempre salen como uno quisiera y aquella experiencia no resultó como yo había imaginado. La aventura madrileña duró apenas 6 meses y eso me obligó en cierto modo a replantear no solo mi futuro sino toda mi vida, y a reinventarme. Cuando has tenido siempre tan claro lo que quieres y de pronto por circunstancias que no habías contemplado se trunca, todo se desmorona como un castillo de arena. Y ahora, ¿qué?

 

 

Ahorrándome los procesos deductivos que me llevaron a tomar las decisiones que tomé (muchas por pura practicidad y comodidad), el resumen es que estudié Técnico Superior en Desarrollo de Aplicaciones Informáticas (curiosamente, los estudios que más me han aportado en mi día a día hasta la fecha), después me Diplomé en Ciencias Empresariales, y posteriormente me Licencié en Economía (como nota curiosa, fui Premio Fin de Carrera en Ciencias Empresariales y eso me valió una audiencia con los entonces Príncipes de Asturias -ahora Reyes- y una foto en la revista Hola que guardo en la caja de los tesoros porque me hace muchísima gracia el recuerdo).

Mientras estudiaba en la Facultad de Económicas trabajé colaborando en un proyecto de investigación sobre el espíritu emprendedor en nuestro país, al terminar estuve un año como becaria en el departamento de contabilidad de una empresa pública asturiana y, nada más finalizar la beca, empecé a trabajar en el departamento de administración y contabilidad de la empresa en la que trabajo a día de hoy.

 

Gijón
La Madre del Emigrante – Gijón

 

Puedo decir que la vida me sonrío. Porque si bien es cierto que la suerte se busca, que tenía buenas referencias y un expediente académico muy bueno, la coyuntura laboral en aquel momento era ya muy negativa y me había mentalizado para un posible período de inactividad largo. Sin embargo, la inactividad duró dos meses escasos y hasta hoy.

Sin embargo, la Ana que quería estudiar Comunicación Audiovisual en Madrid no es la Ana que encontrarás ahora. Con los años fui desarrollando gustos e intereses muy variados, me fui aficionando a la decoración, al interiorismo, a los trabajos manuales… Y debo decir que si volviera atrás siendo quién soy ahora, seguramente optaría por estudiar arquitectura. No es que de más joven no fuese una persona creativa, porque siempre lo he sido y siempre me ha gustado crear y escribir (de niña nunca he sido de jugar y sin embargo sí de mucho escribir desde que aprendí), pero esa característica se ha acentuado con el paso del tiempo.

 

DIY - Frasco de corazones
DIY – Frasco de corazones

 

DIY - Calendario de Adviento
DIY – Calendario de Adviento

 

Conforme pasaron los años empecé a interesarme cada vez más por todo aquello que implicara altas dosis de creatividad y a ponerla en práctica. Al principio, mientras estaba en la universidad, las manualidades me ayudaban a desconectar en períodos de mucho estrés. Pero poco a poco, de alguna manera fui interiorizando ese proceso creativo y ahora forma parte de mi vida y de mi día a día. Si no estoy diseñando unas postales personalizadas para algún evento, estoy preparando una composición de crasas para un centro de mesa del salón, cocinando algo rico o buscando mi estilo.   

Además, soy de esas personas que para desconectar necesitan estar ocupadas y son incapaces de estar quietas sin hacer nada. E incluso haciendo algo. Me encanta el cine y sin embargo es bastante difícil encontrarme sentada en el sofá viendo una película sin hacer nada más que ver la película. Lo más habitual es que esté al mismo tiempo tejiendo, bordando, con el ratón en la mano, curioseando en Pinterest u ordenando algún armario.

 

 

Ordenar, no hay actividad en este mundo que me pueda gustar más ni que me pueda relajar más. Juro que pierdo la noción del tiempo. Como en una ocasión me dijo mi querida Andrea Amoretti, “a mi ordenar, me ordena la cabeza”. Y yo no lo habría sabido definir mejor. Ese es uno de mis grandes hobbies y puedo ordenar sobre lo ordenado una y mil veces. Son tantos años de experiencia que tengo mucho terrero ganado, pero me encanta leer sobre este tema y devoro cualquier libro al respecto que llegue a mis manos.

Con un trabajo tan poco creativo como el mío la verdad es que necesitaba canalizar toda mi creatividad de algún modo, y así nació el blog “Parte de mi Norte”. Había descubierto el mundo blogger allá por el año 2007 aproximadamente y fue toda una revolución. Inspiración y bonitismo en estado puro a golpe de clic, y la posibilidad de interactuar con gente que comparte los mismos gustos e intereses que tú, aunque te separen miles de kilómetros y ni siquiera habléis el mismo idioma. ¿Hay algo mejor?

 

 

Soy una gran consumidora de blogs y supongo que la progresión natural en esta evolución personal mía en lo que ha creatividad se refiere era abrir el mío propio (al menos eso era lo que me decía todo el mundo a mi alrededor). Entre mis referentes, los que leo siempre, siempre, siempre: “Con botas de agua”, “Escarabajos, bichos y mariposas”, “Baballa”, “Vintage & Chic” o “Macarena Gea”, entre otros.

A la idea de abrir el blog le di muchas vueltas. Por un lado, la idea me entusiasmaba y por otro me daba mucho miedo. ¿A quién le podía interesar lo que yo pudiera decir o hacer? Mi madre y mi amiga Miriam me animaban tanto que comencé a diseñarlo poco a poco desde cero (invertir dinero no era una opción en mi caso). Pero al mismo tiempo tuve claro desde el principio que solo escribiría un blog del que yo hubiese sido lectora. Así que con los conocimientos de HTML que tenía, mucho Power Point, gran ilusión y altas dosis de paciencia, lo fui diseñando todo: el logo, la cabecera, la estructura…

 

Parte de mi norte

 

El nombre me dio más de un quebradero de cabeza. Quería que mi blog se llamase “Al otro lado de mi ventana” porque justamente eso era lo que iba a ofrecer, esa era la filosofía. El mundo visto a través de mi ventana, de mis ojos. El mismo mundo que el tuyo interpretado a través del filtro personal que todos tenemos. Pero al mismo tiempo había algo en ese nombre que no encajaba. Y le di muchas vueltas. Así fue cómo surgió Parte De Mi Norte. Porque el concepto es el mismo: lo que hay al otro lado de mi ventana no es sino Mi Norte, y lo que ofrezco en el blog es una Parte De él. El logo que después diseñé vino regalado por el nombre.

Pero me seguía venciendo el “pánico escénico”, así que con el blog ya completamente diseñado empecé a crear contenido sin atreverme a pulsar el botón de publicar. Tardé un año en dar el paso. Me costó mucho vencer el miedo a que no le interesase a nadie, a que no gustase, a que me juzgasen… Pero el apoyo de nuevo de mi madre, de mi amiga Míriam, y otra conversación con Andrea (Amoretti) me dieron el impulso definitivo para arrancar el 1 de enero de 2016.

 

 

De eso hace ya más de un año y el balance es muy positivo. El blog me permite estar en contacto con gente que comparte mismos gustos e intereses, canalizar la creatividad, compartir lo que hago y lo que me gusta con personas a quiénes les puede interesar y/o ayudar y, sobre todo, dedicarle tiempo a algo que me gusta de verdad. Porque no todos tenemos la suerte de dedicarnos profesionalmente a aquello que nos gusta.

Es cierto que a veces me planteo si merece la pena. Escribir un blog requiere de mucho tiempo, y en mi caso, ha implicado también aprender fotografía (para ilustrar los DIY, las recetas, los lugares que comparto…). A veces tengo tiempo y preparo material para varias entradas, y a veces llego a publicar con la lengua fuera y derrapando. En esos momentos, me pregunto si vale la pena y cómo las mamás blogueras hacen para organizarse. Si yo no tengo hijos y a veces la vida no me da para todo, ¿cómo se apañan ellas?  

Pero de momento me compensa. Compensa saber que hay gente a la que le gusta lo que haces y que le resulta útil. Compensa que haya marcas que se interesan por mi blog porque les gusta lo que escribo y cómo lo hago, aunque esas colaboraciones me queden grandes y no puedan salir adelante. Y compensa cuando gente como tú, Rosa, me dedica palabras tan bonitas y me dice que le gustaría conocer mi historia. Eso lo compensa todo.

 

Receta - Trufa de chocolate y naranja
Receta – Trufa de chocolate y naranja

 

Pero mentiría si no dijese que me compensa sobre todo a nivel personal, como ya he dicho, por hacer de algún modo lo que de verdad me gusta. En un blog chiquitito como el mío es difícil encontrar mucho feedback (tiene que ser muy emocionante, por ejemplo, cuando muchas personas te escriben para decirte que han hecho la receta o el DIY que publicaste y les ha salido de mil amores y les ha resultado súper útil), pero en proyectos pequeños como es PDMN la recompensa viene sobre todo en el plano estrictamente personal. Hacer una receta o un DIY, preparar el atrezzo para que quede bonito, fotografiarlo, editar las fotos y redactarlo… Verla ahí, publicada, 100% mía, me compensa. Incluso las entradas que creo con material de terceros me aportan esa sensación al buscar la fuente de la fotografía, buscar información, indagar más…

Así que, de momento, PDMN sigue su camino para continuar dándome tanta satisfacción. Inspirándome en todo lo que me rodea (real o virtual, porque si bien Instagram o Pinterest con grandes fuentes de inspiración, también la encuentro en la calle o en la mercería de la esquina), creando qué es lo que me gusta, y compartiendo porque me encanta.

No me quiero despedir sin darte las gracias Rosa, una vez más, por abrirme las puertas de tu casa virtual para compartir un rato con los tuyos. Gracias de verdad.

 

Cabo de Peñas, Gijón
Cabo de Peñas, Gijón

 

Y antes de irme y como buena Gijonesa, os dejo algunas recomendaciones que pueden ser útiles si visitáis mi ciudad:

  • Para quiénes no conozcáis Gijón, os recomiendo el libro “Gijón del Alma” escrito e ilustrado por Mara Rodríguez.
  • Algunos establecimientos con encanto que no debes perderte si visitas Gijón:
    •  Los productos bonitos de MIGUINA DE PAN (@miguinadepan), y JOMAMIKIDS (@jomamikids), ambas en la Calle La Merced.
    • Las tartas y demás delicias varias de Aliter Dulcia (@aliterdulcia). Mi favorita es la tartaleta de Rey Silo y manzana, pero no debes dejar de probar sus famosos Limoncitos.
    • Los pasteles de Confitería La Fe de Salvador, sobre todo los de trufa y los de hojaldre. Mi tarta de cumpleaños es siempre de esta confitería.
    • El turrón (en Navidad) y los helados (en verano) de Turrones y Helados F. Verdú.
    • El pan artesanal de Pandíaz, especialmente el de maíz y pipas, aunque hay otras muchas variedades que merece la pena probar.
    • Los arreglos florales de Doña Cúrcuma (@donacurcuma). Es allí donde compro siempre las flores, el eucalipto o el rúscus que alegran mi casa.
  • El IG de Bea (@camparinagreen) dónde además de disfrutar de unas fotografías preciosérrimas, encontrarás siempre de fondo a mi Asturias patria querida, y a mi Gijón del alma (y mucho sentido del humor).

Ana M. Meana, autora de Parte de mi Norte

 

Mil gracias Ana, por acceder a contarnos tu historia, tan personal, tan tuya, pero ahora también un poco de tus lectores. Ha sido un placer colaborar contigo, ¡espero que esto sea solo el principio!

Y ya sabéis, si estáis buscando un sitio para explicar vuestra #historiabonita y compartirla con todos, en Blogsandroses tenéis vuestro espacio 😉. ¡Feliz tarde!

 

Fotografías y texto: Ana M. Meana

 

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2 Replies to “Ana M. Meana, la bloguera tímida”

  1. Qué historia tan bonita!!! Llena de ilusión, motivación, esfuerzo y superación!!! Felicidades a las dos.

    1. blogsandroses dice:

      Eso mismo pensé yo cuando la leí. Ana es todo un ejemplo para mucha gente. Mil gracias por tu comentario!

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